Alguna vez te ha pasado o podido pasar. Quizás nunca si tienes suerte. Lo que está claro es que no te gustaría tener que llegar a esa situación, pero cuando la carne llama a la carne no hay interferencias en la señal que valgan.
Estamos hablando del polvo entre amigos. El acto sexual sin compromiso alguno. Teóricamente, este es el único polvo que no cambia la relación entre las 2 personas que lo llevan a cabo, ya que se trata de un favor entre los 2 (por necesidad o por cuales sean los motivos que los lleven a ello) más que de una noche de pasión o de una demostración de amor.
Pero como todo en esta vida, tiene sus complicaciones. Primero, en la práctica. Porque claro, tú si conoces a alguien en un pub y te lo llevas a tu cuarto para trajinártelo, qué más da que te vea en todo tu esplendor, si total las próximas veces (si es que las hay) lo verás más tiempo sin ropa que con ella. Pero si es tu amigo la cosa cambia y aparece la vergüenza, que te tira para atrás, pero el calentón y la necesidad te siguen empujando y te acabas deshaciendo de ella en una batalla campal, aunque no es fácil. En segundo lugar, en los sentimientos post-coito. Porque ¿qué te asegura que, si el cielo esa noche se llena de juegos artificiales, no acabarás sintiendo algo más que amistad? Piénsalo bien: es tu amigo, así que lo conoces o al menos crees conocerlo; tienes la suficiente confianza con él como para acostaros juntos (tampoco es plan de decírselo al amigo que conociste hace un mes en tu clase o en tu trabajo)… ¡Vaya lío!
En conclusión: el polvo entre amigos debería ser un contrato firme e irrompible con reglas estipuladas con claridad y condiciones sin las cuales no se podrá llevar a buen puerto. Así que ya estás llamando a tu amigo el cabrón, ese que deja a sus parejas por teléfono y cuya relación más larga duró una semana, el que se lía con tres en la misma noche y que tiene fama de no haber dejado insatisfecho a nadie nunca. Al menos sabes que, por muy bien que te folle, es imposible que te enamores de él. Y bien a gusto que te vas a quedar.